Se atreven a seguir mis locos desmadres...

miércoles, 23 de junio de 2010

Actor y Cura; Cura y Actor; un cura actor, o un actor representando a un cura

De seguro que fue un “merge” entre la pasión de sus padres por el cine, la literatura y la historia; y la extraordinaria devoción cristiana de su abuela extra súper dúper católica apostólica romana. El caso es que uno de los delirios vocacionales del enano más enano, o sea, Mi Hijo Favorito de los Menores, llegó en simultáneo, como si dos vocecitas le hubieran dictado su vocación en estéreo “mode”.

“El llamado” surgió, entre los 5 a 8 años del muchachito. No puedo ubicarlo con exactitud porque un Intruso que todavía me habita desautorizado nos ha descalendarizado algunos eventos.

El hecho es que cuando Mi Hijo Favorito de los Menores estaba con abuela Isabel, quería ser cura. Visitaba al Padre Humberto (que no es su padre) y regresaba casa hablando de su vocación religiosa. Pero ya en casa, tan pronto veía el “The End” o el “Fin” de cualquier “pelípula” -antes de que bajaran los créditos- aseguraba que quería ser Raúl Juliá, uno de nuestros más admirados actores puertorriqueños. Habíamos ido a ver a Juliá a Broadway cuando hizo de Guido en Nine mucho antes de que el enano más enano bajara de la estrellita y se acomodara en mi barriga.

Los chicos habían escuchado nuestras anécdotas del Juliá de The Adams Family y me veían la cara de “quiero bailar tango con Raúl” en la brillante escena de una de las dos peli de la serie. Así que no era sorpresa que el muchachito se ilusionara con ser como el Raúl con quien su madre soñara bailar un tango mientras mordía el tallo de una rosa (guácala, qué nauseas; ouch… las espinas…).

Raúl Juliá personificó al magnífico Monseñor Oscar Romero y ahí el enano más enano vio enlazadas sus dos pasiones: la de ser cura y la de ser actor. “Oye, Mama, pero que no me maten”, llegó a decir. El tiempo le mató las dos vocaciones temporeras; pero nunca el respeto y admiración por Julia, ni su respeto y admiración por Romero.

Tanto es así, que entre los 16 y 17 años -mientras estudiaba en la misma escuela de la que se graduó Raúl- personificó a Romero durante su última homilía. Durante las finales de ese concurso de oratoria, mi enano arrancó apasionados aplausos y "bravos", y –por supuesto- lágrimas de emoción de su madre. Fue uno de los favoritos de la audiencia, aunque no ganó el primer lugar. Para mí… (ahora la frase clichosa) “los árbitros del juego estaban vendidos…”; digo, “los jueces del concurso eran unos cabrones” porque… (ahora sí viene la frase clichosa) “Mi Hijo Favorito de los Menores, fue el mejor del concurso y el Primer Premio de mi corazón”.

Y colorín, colorado… todavía hay más cambios en la vocación del enano más enano: Mi Hijo Favorito de los Menores. No cambien de canal.

(Foto, de la Web)

7 comentarios:

Capuchino de Silos dijo...

A tu Hijo Favorito de los Menores, le daría un achuchón ahora mismo y otro a su querida madre por amar tantísimo.

¡Qué historia ten bonita! Me ha enamorado. Es que los niños son así de lindos y naturales y las madres buenas pues...como tú.

¿Sabes qué? Que me gustaba mucho la hortensia azul. Me ha dado pena verla desaparecer.

Besos miles. Me acuerdo de ti a diario en la Misa.

Cassiopeia dijo...

Te digo y no miento:

1.Me desangro en lágrimas porque no lo podré ver hasta final de este año, o principios del próximo;

2. La pongo como regalo para tí durante los próximos minutos;

3. Puede ser más veces al día? (estoy desesperada...por eso estoy haciendo más entradas para los nietos de mi esposo...)

Besos en cantidades industriales para tí también.

Mayo dijo...

Ohhhhh. no sabía que tenáas a tu Favorito de los Menores tan lejos como pa no poder verlo hasta fin de año... Lo siento!
Mi esposo pasó poco más de un año sin nosotras y dice que lo que más le hizo añicos el corazón fue tener a su pequeñita (de casi dos años por ese entonces) lejos, sin poder tocarla, besarla, abrazarla...
Creo que eso se siente sin importar cuánto haya crecido nuestro hijo. Pues el tiempo que estuve separada de mi madre (unos 5 años) ella sufrió mucho tb, aunque ahora que vivimos cerca como que no aguanta mucho mi mal genio, jejejejejee

Soñadora dijo...

Casssiopeia, que gracioso que ahora sea el mío el que anda en esos avatares no?
Y pensar que de pequeño soñaba con ser gran empresario o con estudiar física, aunque ésto último era con la finalidad de poder demostrar científicamente la existencia de Dios.
Agradezcamos que pese a las distancias físicas los tenemos cerquita en el corazón querida amiga!
Besitos desde un rinconcito del Perú.

Cassiopeia dijo...

Soñadora (mira que máquina caprichosa, que me da la ñ cuando le da la gana!!!)

Besos te envío hacia Perú, país que visité con tanta ilusión y disfruté a rabiar.

Así son los muchachos, querida. Todavía hay más cambios vocacionales... jajaja... Stay Tuned!
Besitos

Cassiopeia dijo...

Mayo querida, no te apenes... es algo que todos tenemos que aprender a superar. Este año apenas lo ví a principios de año, una semana de mayo y ahora se va directo de la universidad de Boston a un intercambio universitario en Milán.
Skype, txting y gmail + msn van a resolver algo (aunque dificil por el cambio de hora).
Ya veremos.
Lo del marido debe ser dificil, especialmente con una bebita. Lo de tu mamá... me duele pensando que me pase... Pero quizás tampoco sea tan malo porque soy uns malgeniada de 7 suelas.
Besitos!

Cassiopeia dijo...

Caaaapuuuu??
Ya tienes tu hortensia!
Besos con bendiciones.