Se atreven a seguir mis locos desmadres...

martes, 15 de febrero de 2011

Father & Son (Cat Stevens)

Lo más lógico hubiera sido dejar para el próximo domingo la Canción de Domingo, pero “Father & Son” de Cat Stevens (cuando era hijo, y ahora Yusuf Islam, convertido en padre), no va a esperar ni 5 días; ni 4 meses, cuando se conmemora el Día de los Padres por éstos lares.

La conversación que surgió hace más de 30 años con una sencilla guitarra, fue atemporal y lo sigue siendo. Me impresionó durante mi época meridianamente hippietona... y me erizó la piel cuando le presenté a Cat Stevens a Mi Hijo Favorito de los Mayores, hace 10 años. Hoy, me aterra su proximidad, pero a la vez me enorgullece ver que cada uno de mis dos hijos -Mi Hijo Favorito de los Mayores, así como Mi Hijo Favorito de los Menores- está tomando el rumbo que escogieron sin intervención patern0/maternal… aunque vayan dejando el nido vacío.

Tan atemporal es la canción, que el mensaje va para los futuros nietos de mi esposo y sus amorosas madres.

(Foto, de la Guebb)

Cat Stevens

Father:
It's not time to make a change,
Just relax, take it easy.
You're still young, that's your fault,
There's so much you have to know.
Find a girl, settle down,
If you want you can marry.
Look at me, I am old, but I'm happy.

I was once like you are now, and I know that it's not easy,
To be calm when you've found something going on.
But take your time, think a lot,
Why, think of everything you've got.
For you will still be here tomorrow, but your dreams may not.

Son:
How can I try to explain, when I do he turns away again.0
It's always been the same, same old story.
From the moment I could talk I was ordered to listen.
Now there's a way and I know that I have to go away.
I know I have to go.

Father:
It's not time to make a change,
Just sit down, take it slowly.
You're still young, that's your fault,
There's so much you have to go through.
Find a girl, settle down,
if you want you can marry.
Look at me, I am old, but I'm happy.

Son:
All the times that I cried, keeping all the things I knew inside,
It's hard, but it's harder to ignore it.
If they were right, I'd agree, but it's them you know not me.
Now there's a way and I know that I have to go away.
I know I have to go.

sábado, 12 de febrero de 2011

Sobre las mujeres (I)

Queridos Hijos Favoritos: aunque ha sido una de las lecciones que mejor conocen… para quedar en récord les replico la entrada de hoy de A Cualquiera le sucede. Llega desde la casa de mi amiga AnTo. Si se aburren porque ya lo saben, “no me importa, cara de torta”. Además es con la idea de que le caiga el sayo a sus hijos, los nietos de mi esposo. Sus compañeras de vida, no me lo tienen que agradecer. Para cuando lo lean, sabrán que mis hijos son feministas:

“Sólo tiene mujer quien puede”

No creo en las cadenas “literarias”. Mil veces me han llegado “despedidas” de Gabriel García Márquez, así como “piezas de insignes autores” que realmente son inventos de pichones literarios.

Tampoco creo que las mujeres somos “sugar & spice”.

De todas maneras, en éste sábado frenético comparto un texto que recibí hace mucho tiempo, y gracias a mi querida amiga AnTo, manifiesto públicamente que ya no me lo tienen que reenviar.

No estoy de acuerdo con el #3 (y no por el empalagoso “Día de San Valentín”). Me molesta que usen el #4 cuando me molesto. Y tengo mil dudas con el #5… desde antes de que se valorizaran los derechos de los metrosexuales. De todas formas, aquí les replico el escrito que se le atribuye a “um escritor, jornalista, humorista e cronista brasileiro, filho do também escritor Érico Veríssimo. É o escritor que mais vende livros no Brasil”.

“En medio de tantas cadenas, mails y cuanta cosa circulante por internet, me llegó una muy interesante. Un texto escrito por un escritor brasileño llamado Luis Fernando Veríssimo. Me gustó tanto que decidí compartirlo con ustedes, mujeres bellas y hombres sin gota de machismo.


El irrespeto por la naturaleza ha afectado la supervivencia de varios seres, y entre los más amenazados está la hembra de la especie humana.

Tengo apenas un ejemplar en casa, que mantengo con mucho celo y dedicación, pero en verdad creo que es ella la que me mantiene. Por lo tanto, por una cuestión de auto-supervivencia, lanzo la campaña “Salvemos a las mujeres”.

Tomen de acá mis pocos conocimientos sobre la fisiología de la feminidad, con el fin de que preservemos los raros y preciosos ejemplares que todavía quedan:

1. Hábitat: La mujer no puede vivir en cautiverio. Si está enjaulada, huirá o morirá por dentro. No hay cadenas que las aten y las que se someten a la jaula pierden su DNA. Usted jamás tendrá la posesión sobre una mujer; lo que la va a atar a usted es una línea frágil que necesita ser reforzada diariamente.

2. Alimentación correcta: Nadie vive de la brisa. Mujer vive de cariño. Déle en abundancia. Es cosa de hombre, y si ella no lo recibe de usted, lo buscará en otro. Besos matinales y un “yo te amo” al desayuno las mantienen bellas y perfumadas durante todo el día. Un abrazo diario es como el agua para los helechos. No la deje deshidratarse. Por lo menos una vez al mes es necesario, si no obligatorio, servirle un plato especial.

3. Flores: También hacen parte del menú. Mujer que no recibe flores se marchita rápidamente y adquiere rasgos masculinos como la brusquedad y el trato áspero.

4. Respete la naturaleza: ¿No soporta la TPM (tensión pre-menstrual)? Cásese con un hombre. Las mujeres menstrúan, lloran por cualquier cosa, les gusta hablar de cómo les fue en el día, de discutir sobre la relación. Si quiere vivir con una mujer, prepárese para eso.

5. No restrinja su vanidad: Es propio de la mujer hidratar las mechas, pintarse las uñas, echarse labial, estar todo un día en el salón de belleza, coleccionar aretes, comprarse muchos zapatos, pasar horas escogiendo ropas en un centro comercial. Comprenda todo esto y apóyela.

6. El cerebro femenino no es un mito: Por inseguridad, la mayoría de los hombres prefiere no creer en la existencia del cerebro femenino. Por ello, buscan aquellas que fingen no tenerlo (y algunas realmente lo jubilaron). Entonces, aguante: mujer sin cerebro no es mujer, sino un simple objeto decorativo. Si usted está cansado de coleccionar estatuillas, intente relacionarse con una mujer.

Algunas le mostrarán que tienen más materia gris que usted. No les huya, aprenda con ellas y crezca. Y no se preocupe; al contrario de lo que ocurre con los hombres, la inteligencia no funciona como repelente para las mujeres.

7. No haga sombra sobre ellas: Si usted quiere ser un gran hombre tenga una mujer a su lado, nunca atrás. De esa forma, cuando ella brille, usted se bronceará. Sin embargo, si ella está atrás, usted llevará una patada en el trasero.

8. Acepte: (Las) Mujeres también tienen luz propia y no dependen de nosotros para brillar. El hombre sabio alimenta los potenciales de su compañera y los utiliza para motivar los propios. Él sabe que, preservando y cultivando la mujer, él estará salvándose a sí mismo.

Mi amigo, si usted piensa que la mujer es demasiado costosa, vuélvase gay. ¡Sólo tiene mujer quien puede!"

##

Que conste en los anales de la historia de ésta madre orgullosa: no tengo nada en contra de los gays... Si tuvieran que salir del closet... nada cambia.

(Foto, del Web: http://eliote.over-blog.es/article-32221354.html)

domingo, 6 de febrero de 2011

Los dos Cachitos míos

Los nietos de mi esposo e hijos de mis hijos deben saber -en caso de que yo no los conozca- que cada uno de sus padres es un “Cachito mío”.

Igual de especial, igual de amado. No hay favoritos. Aunque ésta canción me recuerde más al sandunguero, pícaro y salaíto “Prieto de Aguela”… Hoy día, Mami (o sea, la bisabuela materna de ustedes, “nietos de mi esposo, e hijos de mis hijos”), también diría que su Primer Nieto Favorito es tan “cachito y satito” como el Segundo.

¡Ay Mami! Aquí va esta Canción de Domingo dedicada a tí y a mis dos Cachitos: Mi Hijo Favorito de los Mayores, y a Mi Hijo Favorito de los Menores. Es la canción que tu nos cantabas a tus seis Cachitos… y que yo le repetí a los dos míos.

En éstos momentos, Mami, no sé si las amadas madres de los nietos de mi esposo las cantarán… pero aquí quedo en récord por si los enanos de tu cuarta generación se crían entendiendo español... ¡o japonés!

(Foto x Cass, del Álbum Familiar... mis dos Cachitos, con su Cacho de Padre)

Cachito mío, con Nat King Cole

Cachito, Cachito, Cachito mío,

pedazo de Cielo que Dios me dió
te miro y te miro y al fin bendigo
bendigo la suerte de ser tu amor.

Me preguntan que por qué eres mi Cachito
y yo siento muy bonito al responder
porque eres de mi vida un pedacito
al que quiero como a nadie he de querer.

Cachito, Cachito, Cachito mío,
pedazo de Cielo que Dios me dió
te miro y te miro y al fin bendigo
bendigo la suerte de ser tu amor.

A tu lado yo no sé lo que es tristeza
y las horas se me pasan sin sentir
tú me miras y yo me pierdo la cabeza
y lo único que puedo repetir.

Cachito, Cachito, Cachito mío
pedazo de cielo que Dios me dió
te miro y te miro y al fin bendigo
bendigo la suerte de ser tu amor.

Cachito (cachito)
Cachito mío (cachito)
ay pequeñito
de Mamá y de Papá.

Cachito (cachito)
cachito mío (cachito)
tu eres el amorcito
de Mamá y de Papá.

Cachito, Cachito, Cachito mío
pedazo de Cielo que Dios me dió
te miro y te miro y al fin bendigo
bendigo la suerte de ser tu amor.


domingo, 30 de enero de 2011

No basta

Definitivamente que no bastan los juguetes, los helados, los jeans de marca… los viajes ni los carros caros como termómetro de la paternidad exitosa. Es que ni los juguetes, los helados, los jeans de marca, los viajes ni los carros caros abonan al amor de padres a hijos.

Lo escuchamos tantas veces... y no es hasta que nos toca... cuando lo entendemos.

Bien lo dice Franco deVita en la canción que me eriza la piel cada vez que la escucho…

No basta

No basta traerlos al mundo porque es obligatorio,
porque son la base del matrimonio,
o porque te equivocaste en la cuenta.
No basta con llevarlos a la escuela a que aprendan
porque la vida cada vez es más dura
ser lo que tu padre no pudo ser.
No basta que de afecto le has dado bien poco
todo por culpa del maldito trabajo y del tiempo
No basta porque cuando quiso hablar de un problema
tu le dijiste niño será mañana es muy tarde, estoy cansado.

No basta comprarle todo lo que quiso comprarse,
el auto nuevo antes de graduarse
que viviera lo que no has vivido
No basta, con creerse un padre excelente
por eso que te dice la gente
que a tus hijos nunca les falta nada

No basta porque cuando quiso hablarte de sexo
se te subieron los colores al rostro, y mentiste.
No basta porque de haber tenido un problema
lo habría resuelto comprando en la esquina
lo que había, ciertamente porquería;
no basta con comprarle curiosos objetos;
no basta cuando lo que necesita es afecto;
aprender a dar valor a las cosas
porque tú no le serás eterno

No basta castigarlo por haber llegado tarde
si no has caído ya tu chico es un hombre
ahora más alto y más fuerte que tú, que .

jueves, 27 de enero de 2011

¡Qué suerte tuvieron, huevones... que su madre no es china!

Mi Hijo Favorito de los Menores me “sorprendió” ayer al comentarme “casualmente” que las madres chinas eran “las mejores del mundo” según un artículo que había leído en The Wall Street Journal.

“¡¿Anjaaaa…?! ¿Y por qué, Mi’jito? ¿Por qué las madres chinas son las mejores?”, le pregunté disimulando lo mejor que pude la ira inmediata que me provocó el comentario.

¡No me había llamado en todo el día, y cuando lo hace, ¡me espepita lo de las chinas! ¿A mí? ¡A la misma que se esforzó con su padre para asegurarse que, con muchas horas de práctica, las orejitas les quedaran bonitas! ¿A la que se le quebró la espalda a nombre de las bendiciones de la lactancia en los recién nacidos?. Naaaaa… esto no podía ser…

“Mira Mama, lo que pasa es que ellas no permiten que sus hijos usen video-juegos, y los obligan a estudiar un instrumento tres horas al día para que sean personas exitosas”, me contestó el ya ex “enano-lindo- de-mami”.

Me entraron ganas de arrancarle cada pelo de su cuerpo -que a los 21, en pleno ataque testosteronil- son abundantes. Pero la distancia, acentuada entre sus latitudes nevadas y las soleadas mias… no me lo permitieron. Quise “hacerme La Sueca”, pero no pude... era china... o nada. ¿Habrán escuchado los cuentos de las chinas que mataban las hijas hembras? ¿O eran las espartanas?

En estos momentos no importa lo que piensen porque no tengo remedio. Ya mis hijos crecieron y en su momento, hice todo lo contrario a las chinas. Al enano le permití tocar trompeta, sin usar cronómetro ni látigo. Nunca lo obligué a practicar tres horas diarias de piano ni violín. Su hermano mayor quiso tocar cuatro; tampoco intervine.

No los obligué a estudiar. Me encargué de que aprendieran a estudiar solos y que hicieran sus tareas. Mi casa siempre estuvo llena de muchachería. En casa dormían todos los invitados suyos. Mis hijos también hacían “camping” en otras casas, donde se veía tele y se jugaban videojueos. Mis chicos seleccionaron las actividades extracurriculares y nunca les exigí ser “la primer nota de la clase”.

Decidí ignorar los reclamos de Mi Hijo Favorito de los Menores cuando recordé que el enano reclamante, no solo participó de juegos colectivos, sino que además obligó al padre a que fuera el dirigente del equipo de baloncesto.

Cualquier petición adicional… que reencarne en la China… o en facsímiles razonables.... cualquier Chinatown… porque yo volvería a hacer lo que hice. Eso sí… de hoy en adelante… ni sopas wong ton, ni egg rolls. Sepan los nietos de mi esposo que no apoyo esa crianza...a menos que sus madres sean chinas...

Decálogo de la educación perfecta (a lo chino...):

1. No invitar a amigos a casa ni ir a sus casas a jugar
2. No dormir fuera de casa
3. No ver la televisión ni jugar con los videojuegos
4. No permitir a los hijos elegir las actividades extra-escolares que quieran practicar
5. No permitir que consigan una nota más baja del sobresaliente
6. No dejarles participar en juegos colectivos durante horas con otros niños
7. No permitirles participar en una obra de teatro del colegio
8. No tolerar sus protestas por no estar en una obra de teatro del colegio
9. No dejarles tocar otro instrumento que no sean el violín o el piano
10. Incitarles a ser el número uno en todas las asignaturas, excepto en teatro y gimnasia.

(Foto, de la Web; Multimedia de The Wall Street Journal)

jueves, 6 de enero de 2011

"Las estrellas de mis Reyes Magos de Oriente" *

Sin estudios formales en astronomía, mis padres siempre supieron que las tres estrellitas que veíamos hasta en las noches nubladas, eran las de los Tres Reyes Magos. No había forma de confundirlas. Eran las más brillantes y estaban en fila diagonal, listas para bajar directito del Cielo hasta casa.


La conmoción empezaba el 1ro. de enero, cuando ellos celebraban su aniversario de bodas. Me imagino que así no se opacaban las Misas de Aguinaldo, la Misa de Gallo, el Día de Navidad, el de los Santos Inocentes, ni la noche de Año Viejo, cuando papi se vestía de viejito decrépito para esa última Misa.


A partir del 1ro. de enero había que tener listas las cartas para Gaspar, Melchor y Baltasar (en ese orden específico). Sólo se podía pedir un juguete. Para el 25 de diciembre no se pedía nada, pero sabíamos que los regalos serían ropa, y zapatos. En mi caso, sólo zapatos y ropa interior. No había Dios que me trajera ropa. Mis vestidos tenían que ser hechos por mami porque yo era tan flaca que parecía dos ojos con trenzas... y cuatro hilos por extremidades.


Las cajas de los zapatos eran importantes. Había que forrarlas con lo que sobrara del papel de los “regalos del Niño Jesús”. Ya decoradas, las llenábamos de yerba fresca la noche del 5 de enero. Con las cajas en la mano mirábamos las Estrellas de los Reyes llenos de ilusión y seguros de que nos traerían un “juguete sorpresa” que casi nunca era el peticionado en la cartita.


Muchos años después –sin trenzas, con piernas torneadas y conocimientos rudimentarios de astronomía- le hicimos la misma historia de las estrellas a nuestro primogénito... que todavía hoy, a los 25 años, tiene su caja decorada. Claro, es la cajita de los zapatos que calzaba a los 10!.


A esa edad –creo- el Internet lo llevó a que me dijera que las tales “Estrellas de los Reyes” eran parte de una constelación.


“Shhh!”, le dije. “No se lo digas a tus abuelos, que ya cada estrella tiene nombre: Gaspar, Melchor y Baltasar”.


Hoy, su abuela no se come el cuento. Ella está al ladito de los Reyes. Es otra de las estrellas de la misma constelación, que aunque pasen 100,000 años, siempre brillará.


* (Publicada originalmente en A Cualquiera le sucede el 4 de enero de 2010)

”El beso de Melchor” *

Salvador Tió no fue precisamente autor de libros de cuentos para niños. Sin embargo en su libro “Por la cuesta del viento, Relatos de Navidad”, nos regala 3 deliciosos cuentos para la población enana: “La Corneta”, “Estampa de Año Nuevo”, y ”El beso de Melchor”.


El beso del Rey Negro toma particular importancia esta noche de Reyes, cuando los Magos de Oriente bajan de las estrellas, se hacen chiquititos y llegan hasta las habitaciones de los niños para recoger las cajitas con la yerba que alimentarán a sus cansadas bestias (a veces camellos, en otras, caballos). Durante la noche del 5 de enero, los Magos de Oriente dejan los regalos al pie de la cama, y le plantan un beso a cada una de las personas de la casa.


En el cuento, de corte autobiográfico, don Salvador recuerda el desprecio que sintió por su amigo Mingo el día que le dijo que los Reyes Magos no existían. Narra que su inquietud ante tal interrogante subió a las más altas esferas hogareñas: a la negra Teya, que lo crió y por supuesto, a su madre.


Cuenta don Salvador que esa noche Teya –cual oráculo “in house”- le describió al detalle cómo era cada Rey Mago y hasta cual se bajaría primero del camello. Se complació al describir a Melchor, representante de su raza: “el más noble”, “el más poderoso” y el que viajaba del confín más lejano. El cónclave le devolvió al niño Salvador la esperanza y la ilusión en los Reyes Magos.


“Eta noche veráj si hay reyej o no hay reyej. Eta noche veráj...”, le dijo Teya antes de que Salvador se rindiera al sueño.


Al otro día, por supuesto, cantó el gallo al amanecer –como todos los días-; y como todos los Días de Reyes había regalos, y la yerba había desaparecido. Pero la evidencia de que los Reyes Magos existían estaba en su frente. Aunque pareciera un manchón del tizne de un corcho quemado, era el beso de Melchor.



* (Publicada originalmente en "A Cualquiera le sucede", el 5 de enero del 2010)


(Foto por Cass)