Se atreven a seguir mis locos desmadres...
domingo, 9 de septiembre de 2012
¡Alabada sea la tecnología!
domingo, 26 de agosto de 2012
Dulce destrucción
domingo, 29 de julio de 2012
Alados
domingo, 25 de marzo de 2012
“Nova 1972” (II)

domingo, 19 de febrero de 2012
“Nova 1972” (I)

El primer vehículo que condujo Mi Hijo Favorito de los Mayores, fue un Nova de 1972. Era azul pavo con capota blanca y muy sexy en sus buenos tiempos. Fue el regalo que recibió mi esposo al graduarse de Escuela Superior. No es que su familia fuera rica… así que me imagino que fue un gran sacrificio para el bolsillo de sus padres. Yo siempre he pensado que es una barrabasada regalarle un carro nuevo a un hijo. Pero eso es tema para otro día.
Después de ser testigo mudo de jodederas universitarias, la nave azul estuvo estacionada en la casa de los padres de mi esposo por más de 20 años, hasta que nuestro primogénito sacó su licencia de conductor. Nunca supe si el auto salió de su garaje original cuando los abuelos se dieron cuenta que esta chatita no le regalaría un carro a un muchachito de 16 años… o, si el regalo era la excusa perfecta para salir de un "dinosaurio quema pozos de petróleo". El hecho es que cuando Mi Hijo Favorito de los Mayores llegó al colegio conduciendo aquél maquinón de lata vieja, ni él mismo se lo creía. Los hijos de los riquitillos del colegio jesuita usaban carros deportivos nuevos, o los BMW heredados de sus madres (quienes a su vez los sustituyeron por modelos más modernos); ¡y le hicieron una rueda para “admirar” el adefesio que apenas tenía radio y cassette player!
¡No podían creer que el chico condujera un modelo desaparecido hasta del recuerdo de sus padres! De hecho, los padres también giraban la cabeza admirando el milagro de que semejante pieza de museo maltrecho todavía rodara las vías públicas sin despedazarse. No sabían que se logró con un buen cambio de aceites y otros fluidos, la revisión de frenos y otras piezas imprescindibles para la seguridad de mis muchachos. Invertimos también en el tapizado y las 4 gomas; no faltaba más. De enterrársele un resorte en las nalgas… ¡se le hubiera roto el pantalón del uniforme!
La gran ventaja era que mi esposo no tendría que levantarse temprano para llevarlos a la escuela. Y que ellos tendrían un cierto nivel de “independencia” a los 17 y 12 años… aunque estuvieran “atados” a escuchar el único cassete que había sobrevivido la era de los CD’s y las i-Pods. De todas las piezas, hoy rememoran la que menos le gustaba, pero de tanto escucharla, la cantan de memoria recordando cuentos que no han compartido con nosotros. Por eso “Celos” es hoy la Canción de Domingo... aunque no nos guste... yo ya la tarareo...
domingo, 20 de noviembre de 2011
Cigarrillos explosivos

Queridos futuros nietos de mi esposo; amados hijos de Mis Hijos Favoritos:
Les quiero presentar a uno de mis muchos “amores secretos” de la literatura y el periodismo. Él nunca se enteró. Aunque tuve oportunidad de darle la mano, mirarlo a los ojos y decirle lo mucho que aprendía de sus letras… mi timidez no me dejó. Lo veía tan grande, tan lejano, tan seriote, tan culto, tan importante…
Ese “amor secreto” se llama Salvador Tió Montes de Oca. Ya les he hablado de él en ocasiones distintas. Hoy celebro el centenario de su natalicio. Para conocerlo “oficialmente”, los invito a la página web que preparó su hija, la poeta Elsa Tió. La conozco hace varios años, y tenía conocimiento de mi amor por el español y por los escritos de su padre.
Ayer la llamé bajo la amenaza de rendirle un humilde homenaje a don Salvador en mis tres casitas. Para ésta –le dije- quería una anécdota de don Salvador como padre.
“Explosivos en el cigarrillo”, me dijo entre risas. Y sin pensarlo dos veces, confesó: “Los compraba (los insertaba en los cigarrillos) y se los ponía en la cajetilla”. No inquirí detalles adicionales por el contagioso ataque de risa que se nos pegó. Yo, imaginando la zahorí de 9 años y "la causa y efecto" de la travesura. Ella, me imagino que deseando regresar en una máquina del tiempo a aquellos momentos.
El escritor –que aterraba con sus columnas publicadas en el diario El Nuevo Día- reaccionaba con “miradas furibundas”, e inmediatamente después, “las sonrisas más tiernas”. Según Elsita, muchas de las explosiones nicotinadas se daban en presencia de visita. Lo que no me dijo es que su hogar era un centro de tertulias de los grandes intelectuales de la época.
Le pregunté por esos elementos concretos que más añora de su padre. Según pronunciaba la pregunta, me arrepentí de hacerla. “¡Qué indiscreción! ¡Qué tonta! Si me preguntaran eso de mi padre, mandaría a la persona al carajo”, pensé. Ella, sin inmutarse, me contestó con dulzura:
-“Sus manos, su ingenio, su mirada, su inteligencia y su bondad”, dijo. No detalló en la ternura de las caricias de un padre amoroso, ni en el ingenio, la inteligencia, la bondad… y el talento heredado.
Hubiera querido hacer el mismo ejercicio con sus hermanos mayores: Salvador Elías, y a Tere... esos a quien Elsita de seguro le hacía travesuras más atrevidas. No los localicé. Otra vez será. Por hoy, no quiero dejar pasar la oportunidad de que ustedes -futuros nietos de mi esposo- conozcan y respeten a un ejemplo de amor por el Español y la Patria.
Mientras, destaco una de las piezas favoritas de don Salvador. Me lo imagino bailándolo con su amadísima esposa doña Elsa.
(Foto, don Salvador Tio Montes de Oca, tomado del web)
domingo, 6 de noviembre de 2011
"¡Que no es una casa, que es un bote!"

El espíritu de Sancho Panza siempre ha estado en casa... manifestado de muchas formas. Esta en particular, la explico despacito aunque no sea un issue complicado: creo en los intercambios estudiantiles. Por eso envié a París a mi Hijo Favorito de los Mayores en contra de la voluntad de muchos. Me explicaron que iba “a la casa” de una familia “típica parisina de clase media" -como nosotros- y, que vivían “en una casa pequeña”. El chico –de 15 años, al igual que el nuestro- estudiaba en un colegio jesuita.
Nosotros somos una familia asalariada típica de clase media que estira el peso y se rasca el bolsillo para pagarle la mejor educación a nuestros hijos: mi esposo es representante de ventas y yo, periodista. Ambos dejamos el pellejo en la calle. Nuestra casa, es un hogar normal, enclavado en un terreno tan pedregoso, que hubo que dinamitarlo.
Hasta ahí, santo y bueno. No supimos mucho de nuestro hijo una vez llegó a Paris. Solo que todos estaban bien y muy contentos con sus respectivas familias. Usábamos un sistema de llamadas “económicas”, cuyo nombre se me escapa. Lo sugirió Line, la maestra de francés que coordinó el intercambio. No teníamos celulares, y nuestro hijo no aparecía. En la “casa pequeña” no había teléfono ni línea de internet. De todas formas, no conocíamos Skype. Por la red de las madres histéricas que enviamos a nuestros hijitos amados "al otro lado del charco" a aprender francés, me enteré que "la casa pequeña", ¡era un bote! Para llamarnos de un teléfono público nuestro principito debía atravesar un sector de reputación dudosa.
En ese momento me vino un “flachazo”: la imagen de Sancho haciendo entrar en razón a su jefe: “Don Quijote, que no son gigantes, que son molinos”. Mi hijo me diría: “Mamá, tranquila… que no es un bote cualquiera, ¡es una casa-bote!”
A su regreso, el chico nos contó las maravillas de haber dormido mecido en el Sena y mirando la Torre Eiffel vestida de luces desde la pequeña ventana del minúsculo camarote que fue su habitación; del baño y de las maniobras que hacía para descargar.
Su experiencia fue la envidia de todos los compañeros, que lo visitaron más de una vez. Su familia fue la única en celebrar el Día de Pentecostés paseando río arriba hasta llegar a un islote donde se festejó con comida en abundancia y música; una escena muy similar a la escena de la fiesta en “Chocolat”…
domingo, 23 de octubre de 2011
Premios dobles en la tómbola

¿Ya dije que la VIDA me premió doble? Dos soles, dos milagros, dos querubines… y, según ha pasado el tiempo… dos ángeles, dos traviesos chiquillos. Luego, dos “mostritos zalapastrosos”, cochinos. El segundo, mucho, muchísimo más que travieso.
Ahora, Mis Premios de la Tómbola de la Vida, son dos hombres “hechos y derechos”: un abogado, y un casi empresario/financiero. Ninguno ha perdido la capacidad de besuquearme, embracetearme, y mimarme. Como cuando eran chimicuines, me dicen que soy “linda, bella, preciosa e inteligente”, aunque tenga profundas ojeras y unas patas de gallo visibles a kilómetros de distancia. Lo dicen a sabiendas de mi contestación de siempre: “Yo lo sé. ¿Qué me vas a pedir?”
En fin, la Tómbola de la Vida me premió con el 5 y el 6. El quinto y el sexto embarazo. ¡Tómbola!
(Foto, del Gueb. Ojo... es una tómbola de lujo... de oro... como mis hombres...)
domingo, 2 de octubre de 2011
La Latinoamérica de Mis Hijos

Supe de su polémica gestación. Me enteré de su publicación HD en la web minutos después de que la colgaron. Antes, la habían presentado en espectacular concierto en Concepción.
El multimedia ha provocado muchas críticas negativas… quizás las más. La letra tampoco es una elegía a los gobiernos, lo que provoca todavía más espinas.
Por eso -con más razones aún- se la envié a mis Mi Hijos Favoritos. El Mayor, “se quedó pega’o” y la bajó de iTunes. Desde entonces amanece cantándola. El Menor –desde Boston-, me envió un elocuente mensaje de dos palabras: “¡está genial!”.
Por eso,y por mucho mas, “Latinoamérica” es la Canción de Domingo de hoy.
Calle 13 con Totó La Momposina, Susana Baca & María Rita
Soy... soy lo que dejaron
Soy toda la sobra de lo que se robaron
Un pueblo escondido en la cima
Mi piel es de cuero, por eso aguanta cualquier clima
Soy una fábrica de humo
Mano de obra campesina para tu consumo
frente de frío en el medio del verano
El amor en los tiempos del cólera, mi hermano!
Soy el sol que nace y el día que muere
Con los mejores atardeceres
Soy el desarrollo en carne viva
Un discurso político sin saliva
Las caras más bonitas que he conocido
Soy la fotografía de un desaparecido
La sangre dentro de tus venas
Soy un pedazo de tierra que vale la pena
Una canasta con frijoles, soy Maradona contra Inglaterra
Anotándote dos goles
Soy lo que sostiene mi bandera
La espina dorsal del planeta, es mi cordillera
Soy lo que me enseñó mi padre
El que no quiere a su patria, no quiere a su madre
Soy América Latina, un pueblo sin piernas, pero que camina
Oye!
Coro
Totó La Momposina:
Tú no puedes comprar el viento
Tú no puedes comprar el sol
Tú no puedes comprar la lluvia
Tú no puedes comprar el calor
María Rita:
Tú no puedes comprar las nubes
Tú no puedes comprar los colores
Tú no puedes comprar mi alegría
Tú no puedes comprar mis dolores
Totó La Momposina:
Tú no puedes comprar el viento
Tú no puedes comprar el sol
Tú no puedes comprar la lluvia
Tú no puedes comprar el calor
Susana Bacca:
Tú no puedes comprar las nubes
Tú no puedes comprar los colores
Tú no puedes comprar mi alegría
Tú no puedes comprar mis dolores
Tengo los lagos, tengo los ríos
Tengo mis dientes pa' cuando me sonrío
La nieve que maquilla mis montañas
Tengo el sol que me saca y la lluvia que me baña
Un desierto embriagado con peyote
Un trago de pulque para cantar con los coyotes
Todo lo que necesito, tengo a mis pulmones respirando azul clarito
la altura que sofoca,
Soy las muelas de mi boca, mascando coca
El otoño con sus hojas desmayadas
Los versos escritos bajo la noches estrellada
Una viña repleta de uvas
Un cañaveral bajo el sol en Cuba
Soy el mar Caribe que vigila las casitas
Haciendo rituales de agua bendita
El viento que peina mi cabellos
Soy, todos los santos que cuelgan de mi cuello
El jugo de mi lucha no es artificial
Porque el abono de mi tierra es natural
Coro
Totó La Momposina:
Tú no puedes comprar el viento
Tú no puedes comprar el sol
Tú no puedes comprar la lluvia
Tú no puedes comprar el calor
Susana Bacca:
Tú no puedes comprar las nubes
Tú no puedes comprar los colores
Tú no puedes comprar mi alegría
Tú no puedes comprar mis dolores
María Rita:
você não pode comprar o vento
você não pode comprar o sol
você não pode comprar a chuva
você não pode comprar o calor
você não pode comprar as nuvens
você não pode comprar as cores
você não pode compar minha alegria
você não pode comprar as minha dores
No puedes comprar el sol...
No puedes comprar la lluvia
vamos caminando, vamos dibujando x2
Trabajo bruto, pero con orgullo
Aquí se comparte, lo mío es tuyo
Este pueblo no se ahoga con marullo
Y se derrumba yo lo reconstruyo
tampoco pestañeo cuando te miro
para que te recuerde de mi apellido
La operación Cóndor invadiendo mi nido
Perdono pero nunca olvido
¡Oye!
Vamos caminando
Aquí se respira lucha
Vamos caminando
Yo canto porque se escucha
Vamos caminando
Aquí estamos de pie
¡Que viva la América!
No puedes comprar mi vida...
domingo, 25 de septiembre de 2011
Rio y sonrío

Queridos hijos de mis hijos:
Mi afición por ver películas con mi Hijo Favorito de los Mayores y con Mi Hijo Favorito de los Menores data desde su siempre; o sea, desde que eran enanos, hasta hoy, que son hombrazos. Estoy segura que será igual si continuamos el camino de la Vida.
Hoy les presento Rio,una película de principios del Siglo XXI, que me enamoró por varias razones: 1. Se desarrolla en Brasil, una de mis metas en la lista de viajes; 2. Puedo “verla” en portugués, idioma que trato de aprender por mi cuenta desde hace varios años; 3. Es en 3D y no asusta; 4. Es de niños… y no le tengo que pedir “luz verde” a mis hijos porque NO es te terror.
Mi Hijo Favorito de los Menores la vió en Boston en la pantalla Grande, en compañía de su Tía Postiza: Mi Gran Amiga, RosAurora. Yo la disfruté en casa, con Mi Hijo Favorito de los Mayores y el padre de ambos hombrazos… entiéndase… mi esposo y el Futuro Abuelo de Ustedes.
Para cuando la vean, estoy segura que será tan antigua como el equivalente de las películas mudas en mi época un filme 3D en CD, y, “en peligro de extinción”. De todas formas, espero que les guste “Rio” y sonrían con los amoríos de Blu y su dueña.
domingo, 14 de agosto de 2011
Pronóstico: lluvia de café

Sin título en meteorología, puedo pronosticar torrenciales aguaceros de café “Al son de Guerra” durante la noche de mañana. ¡No faltaba más! Se trata de la tercera noche de sones alegres en las insuperables letras de Juan Luis Guerra, quien inicia su gira en Puerto Rico.
¿Dije “sones alegres”? Pues, señores y señoras… siento decepcionarlos, porque la guerrilla de Guerra es contra la pobreza, el hambre y la necesidad de alimentos para quienes probablemente son ricos en amor, fe, esperanza, caridad y templanza. La mayoría –me atrevo a asegurar- son “millonarios” que no saben lo que es un blog porque no tienen Internet, computadoras; o ni saben escribir ni leer.
Mañana, en la noche, el 100% de nuestra familia disfrutará Juan Luis Guerra en su tercera noche de crudas verdades en sones alegres. No es un recién llegado a casa. Debe saber el cantautor dominicano que debe estar orgulloso de haber sido instrumento para enseñarle a nuestros Hijos Favoritos sobre las realidades que vive la humanidad. Es mi obligación presentarles lo que no van a conocer aunque viajen el mundo mochileando.
¡Ojalá que la vida en este planeta sea menos violenta e injusta cuando ustedes -futuros Nietos de Mi Esposo e Hijos de mis Hijos Favoritos- bajen de sus respectivas estrellitas y se den cuenta de la necesidad de que lluevan café, yuca, jarina de queso blanco, berro, miel, trigo, mapuey, arroz graneado, batatas y fresas en sectores donde las barrigas de los niños están infladas de lombrices.
También deberían llover amor, fe, esperanza, caridad… y desprendimiento en los sectores de mesas opíparas.

