Se atreven a seguir mis locos desmadres...

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domingo, 25 de marzo de 2012

“Nova 1972” (II)


¿Quedó claro que el “Nova 1972” era un Chevrolet azul pavo con capota blanca? Lo digo para quedar en record y que no se le confunda con el hermano menor de una Súper Nova.
Estóica hasta el final del curso, la nave sufrió las travesuras de los compañeros de clase de Mi Hijo Favorito de los Mayores. En una ocasión, los amigos de las risas le despegaron los “espares” (spark plugs) y el carro daba halones. Tampoco corría a la velocidad acostumbrada. El recién estrenado conductor de aguas dulces, no pensó en llamar al padre o al gruero, y siguió hasta casa. Se le había dicho, que nunca corriera el carro si descubría un ruidito, un fallo, o lo que le pareciera "diferente", ya que podía ser un aviso de un problema mecánico serio y peligroso.
El fiel amigo de la familia aguantó el trayecto (y las cuestas) como mejor pudo. No recuerdo bien, pero creo que el padre de la criatura descubrió el desperfecto. En otra ocasión, los muchachos le pusieron piedritas en los tapabocinas de las gomas y el carro sonaba como una maraca. Nuevamente, el inexperto conductor no pudo identificar el sonido, y aunque asustado, llegó a casa. Todavía hoy no paramos de reírnos.
Seleccioné a las Bond como Canción de Domingo porque para esa época lo tenían loco… más loco que el carro.

domingo, 19 de febrero de 2012

“Nova 1972” (I)

El primer vehículo que condujo Mi Hijo Favorito de los Mayores, fue un Nova de 1972. Era azul pavo con capota blanca y muy sexy en sus buenos tiempos. Fue el regalo que recibió mi esposo al graduarse de Escuela Superior. No es que su familia fuera rica… así que me imagino que fue un gran sacrificio para el bolsillo de sus padres. Yo siempre he pensado que es una barrabasada regalarle un carro nuevo a un hijo. Pero eso es tema para otro día.

Después de ser testigo mudo de jodederas universitarias, la nave azul estuvo estacionada en la casa de los padres de mi esposo por más de 20 años, hasta que nuestro primogénito sacó su licencia de conductor. Nunca supe si el auto salió de su garaje original cuando los abuelos se dieron cuenta que esta chatita no le regalaría un carro a un muchachito de 16 años… o, si el regalo era la excusa perfecta para salir de un "dinosaurio quema pozos de petróleo". El hecho es que cuando Mi Hijo Favorito de los Mayores llegó al colegio conduciendo aquél maquinón de lata vieja, ni él mismo se lo creía. Los hijos de los riquitillos del colegio jesuita usaban carros deportivos nuevos, o los BMW heredados de sus madres (quienes a su vez los sustituyeron por modelos más modernos); ¡y le hicieron una rueda para “admirar” el adefesio que apenas tenía radio y cassette player!

¡No podían creer que el chico condujera un modelo desaparecido hasta del recuerdo de sus padres! De hecho, los padres también giraban la cabeza admirando el milagro de que semejante pieza de museo maltrecho todavía rodara las vías públicas sin despedazarse. No sabían que se logró con un buen cambio de aceites y otros fluidos, la revisión de frenos y otras piezas imprescindibles para la seguridad de mis muchachos. Invertimos también en el tapizado y las 4 gomas; no faltaba más. De enterrársele un resorte en las nalgas… ¡se le hubiera roto el pantalón del uniforme!

La gran ventaja era que mi esposo no tendría que levantarse temprano para llevarlos a la escuela. Y que ellos tendrían un cierto nivel de “independencia” a los 17 y 12 años… aunque estuvieran “atados” a escuchar el único cassete que había sobrevivido la era de los CD’s y las i-Pods. De todas las piezas, hoy rememoran la que menos le gustaba, pero de tanto escucharla, la cantan de memoria recordando cuentos que no han compartido con nosotros. Por eso “Celos” es hoy la Canción de Domingo... aunque no nos guste... yo ya la tarareo...