Se atreven a seguir mis locos desmadres...

miércoles, 28 de julio de 2010

Popcorn, oscuridad y caricias prohibidas (En el cine I)

Con luz, o sin luz; con testigos, o sin ellos, somos una familia de mucho tacto. "Tacto", en el sentido del sobeteo, de las caricias, de lo sensorial físico. Somos unos tocones. Viciosos acariciadores. Nos pasamos la mano por la cabeza, cara, orejas, cuello y brazos.

Nos hacemos cosquillitas en la sien, en la nuca; nos besamos la frente, la cabeza, la barbilla. Nos sobamos -como panaderos- brazos y piernas. Nos damos masajes en los dedos de los pies y los de las manos... pero nuestro "punto de alegría" está en las orejas. Las más suaves son las de Papá y enano más enano. Doblan fácil. Las orejas de Mamá y enano mayor no doblan tan fácil. Nosotros nunca hemos disimulado besos, abrazos, apretones, o palabras dulces; ni en público, ni en privado.

En el cine, siempre tuvimos un orden de acomodo: Mamá entraba primero, después los enanos y al final Papá. Especifico detalles de caricias, orejas y cine para ubicar en el contexto familiar una experiencia que ya es chiste:

Una sola vez –que nunca se repitió- Papá entró primero a la fila del cine y se sentó con el enano más enano sobre la falda. Medio anestesiado de sueño, y acostumbrado al sobeteo, el chiquillo extendió la mano derecha y la posó en la oreja de una joven cuya identidad no quisimos averiguar. Durante parte de la película, el enano más enano se dedicó a acariciarle la oreja. Ella se dejó. Mientras el chico dormitaba, mi esposo lo pasó al lado izquierdo de su pecho. No fue hasta ese momento cuando se dio cuenta de lo que había sucedido durante parte de la película, y le pidió excusas a la chica. El “no se preocupe” de ella no se hizo esperar. Terminada la película, salimos "más rápido que ligero". Llegamos casa con "dolor en la cara" de tanto reírnos.

Desde entonces tenemos nuestro “private joke” sobre el evento. No recordamos la película, pero la costumbre del chico de acariciar la oreja de la chica del lado es parte de las historias familiares.

Mientras no lo haga mi esposo, “no hay problema”, como decía Alf.

(Foto, del Web)

6 comentarios:

CORAZÓN VERDE dijo...

Sabes Cassiopeia quizás tú no te lo puedas creer o tal vez sí hoy senti que necesitaba regalarte fe y esperanza, por favor nunca jamás pierda la fe y la esperanza es lo más maravilloso que poseemos los seres humanos, jamás permitas que esa luz se apague en ti, te quiero mucho, un besazo y un abrazo enorme dese la tierra hasta el cielo.

Cassiopeia dijo...

Gracias sin límites ni fronteras. Definitivamente: eres un regalo.
Besos
Y por cierto muy linda tu casa.

Cassiopeia dijo...

Corazón Verde... viste que rápido lo colgué?
xoxoxo

CORAZÓN VERDE dijo...

Cassiopeia hola pase a darte un beso y se que aunque sea virtual te llega, sabes quiero decirte algo, cuando yo era pequeñita y estaba sola habia siempre algo cerca de mi que jamás me abondono se puede llamar Dios un ángel, algo inexplicable que te hace caminar y te da la mano ayudandote y sabes yo a pesar de que era muy pequeña lo sentia así, sentia que no estaba sola,quiero que sepas que por encima de todos nosotros hay algo que siempre nos ayuda y nos protege y que a veces aunque la vida nos ponga pruebas muy duras ese algo nunca nos deja, por eso hay que luchar y tener fe y esperanza por que no estamos solos tan las adversidades de la vida, un abrazo con todo mi cariño.

Soñadora dijo...

Definitivamente tenemos demasiado en común!!!! jejeje. Tus anécdotas siempre traen a mí recuerdo alguna también. Imagino la cara de ustedes al descubrir las caricias de tu enano en la oreja equivocada!!!
El mío tenía una funda de almohada, muy suave al tacto, que solía cargar consigo y cuando buscaba sueño la acariciaba. Pues bien, un día vino una tía de visita y el tremendo de mi hijo descubrió su enagua!!! y metía la mano bajo su falda buscando la prenda deseada! jejeje
Besitos a la peruana!

Cassiopeia dijo...

JAJAJA!!!!
Soñadora... éste es uno de los mejores cuentos de niños que he escuchado!!!
La enagua de la tía!
Qué precoz el chico!

Un abrazote... Y tenemos que continuar compartiendo anécdotas.