
Las películas influyen enormemente en las mentecitas de los locos bajitos, y Mi Hijo Favorito de los Menores no es una excepción.
Hasta las películas “feas” produjeron efectos hermosos en el enano más enano; el más pasional de la familia, después de su Madre, que soy yo. Esos “efectos”, también rebotaron en mí.
“Adams Family”, por ejemplo, aportó un gesto que el hoy muchachote de 20 años ha convertido en costumbre, especialmente cuando estoy brava con él.
En una de las escenas, Gómez -personificado por el genial Raúl Juliá-, ejecuta un baile con su esposa, Morticia; interpretado por la no menos genial, Angelica Houston. Al iniciar la escena en la que la pareja de simpáticos monstruos aterradoramente enamorados, Juliá besa a su esposa desde la punta de la mano derecha, hasta la punta de la mano contraria. Lo hace pulgada a pulgada, pasando por brazos, el cuello y nuca. Mmmmmm... Continúa brazo abajo, por la misma ruta, y luego en reversa anatómica, hasta que ella lo acaricia con una cachetada.
¡Divino! Una mujer ve la gloria con semejante besazo largote.
De labios inocentes y rostro infantil, ojazos negros con pestañas que descubrieron el truco de hacer cosquillas… ¡ni se diga! Ese ritual de beso "a lo Gómez", es, todavía hoy, uno de los trucos preferidos del Mi Hijo Favorito de los Menores. Lo ejecuta lo mismo con cara rasurada o no, cuando se trata de manipular a Mamá, que soy yo. Lo intenta también el padre… a veces con los efectos esperados. (Foto, de la Gueb)





