Se atreven a seguir mis locos desmadres...

sábado, 2 de julio de 2011

“Mi’jito, me lo dices por facebook”

Cuando escuché eso por primera vez, entré en un ataque catatónico que muchos confundieron con un episodio de convulsiones. ¿Yo enterarme de las cosas de mis hijos por facebook? ¿Y qué de la comunicación que había desarrollado con ellos desde que eran bebecitos y les enseñé a decir “mamá”? ¿Y qué de aquellas horas conversando con ellos antes de que aprendieran a hablar? ¿Y cuando los acostumbré a comentar sobre los eventos diarios con el “¿cómo te fue hoy, mi vida?”

Naaaaa… eso no me va a pasar a mí, me dije. Entonces llegó facebook y lo cambió todo… hasta el texteo alteró el flujo de las conversaciones con mis principitos.

Anteayer, por ejemplo, Mi Hijo Favorito de los mayores, volaba San Juan-Miami-Montreal.

-“Textea cuando pases los gates”, le dije, para estar tranquila de que alguna/algún agente de seguridad no lo hubiera ordenado desvestirse y modelar para garantizar que no ocultaba drogas ni objetos punzantes (ouch…). Es tan guapo mi hijo, que cualquiera se puede aprovechar para alimentar la pupila.

-“Si Máma. Tranquila, te texteo”

-“¿Llevaste el cargador?”, le pregunté sin disimular la “Mamitis Aguditis Angustiusam Grado I”.

-“Si Máma. Tranquila. Tengo el cargador del iPhone”

-“¿Funciona bien tu iPhone en Canadá?”, y con el comentario, supe que había colmado la copa. Pero mi bebito respondió con la paciencia heredada de su padre.

-“Si Máma, funciona bien. Recuerda que he ido a Montreal muchas veces en los últimos años y siempre funciona”.

-“Okey, perdona, se me pasó. Es que el que tienes, es 3G, y ahora hay uno 4G”, dije haciéndome la boba que él sabe que no soy. Hummm… Y me dije a mi misma: “Misma Mamá Gallina, ‘watch out’, que un abogado que cumple 26 años el próximo sábado puede perder la paciencia...” Pero en este punto el gallineo era incontrolable:

-“Recuerda ponerle un seguro al carro que alquiles. Recuerda lo que nos pasó en Portugal”, dije prometiéndome a mi misma “Misma, 'enough'. Cierra el pico y encomiéndaselo a la Virgencita. ¡Tú, tan devota que eres!”

“Ya, Máma. Tengo el cargador, el iPhone, y el pasaporte. El carro tendrá seguro. Todo está bien”.

-“Okey, mi vida. Que tengas buen vuelo. Me avisas cuando llegues a Miami y luego a Montreal”.

El cuento se convirtió en una pesadilla porque el vuelo se atrasó más de 4 horas. Supuestamente se dañó una pieza del avión y cerraron el aeropuerto por alguna razón que no quiero conocer. El chico texteó cuando llegó a tierra firme en Montreal. Y ya. No lo he querido textear, ni llamar, ni dejarle mensajes de voz. Si el lo hace, Santo y Bueno. Pero trackearlo cuando está con su novia… jamás.

Eso de “Mi’jito, me lo dices por facebook”, se lo dejo a Vivian. Ella es mi amiga-colega en la maternidad-pero no en la forma de ser madre... ni en la de facebookear. Ahora bien, si mi comadre se entera de algo y me quiere decir...

¿Yo? Ni loca. Aunque me corroa. Ni se crean que voy a averiguar cómo le va, buscando sus estatus en facebook. ¿Y si dice una atrocidad que active mis convulsiones? ¡Nonines!

(Ilustración del Guebbbbb. No faltaba más. Los estoy anunciando...)

4 comentarios:

Pluma Roja dijo...

Hola Cassio, tienes toda la razón, es mejor la comunicación personal sobre todo con los hijos.

Te dejo un beso y u fuerte abrazo.

Hasta pronto.

Emma dijo...

já! aún mi niña preadolescente no va tan lejos, peeeeero...
besos

Cassiopeia dijo...

Ay Pluma Roja... hay que ajustarse a los tiempos! En mi caso, hasta tengo una cuenta de twitter.
Abrazotes grandotes para tí también.

Cassiopeia dijo...

Emma! Ve abriendo tu cuenta twitter y dile sobre los peligros de ambas redes.
Que sepa de tí y no de los cuentos de los seudo-amigos.
TQM