
Abre el telón: una joven madre con extrema agilidad, en pantalones cortísimos -con el cabello largo, pero atado en un moño en la nuca- siembra 8 plantas de rosas de distintos colores cerca de la puerta ventanada de la cocina con el propósito de disfrutar un anticipado espectáculo de olor y color. Cierra el telón.
Abre el telón: la joven madre en pantalones cortos detrás de delantal -con el cabello largo, atado en una cola de caballo- cocina, hornea y alimenta a una familia… siempre pendiente del desarrollo de su rosal. Cada 15 días abona las plantitas con la formula especial y según lee el potecito plástico de abono. Cierra el telón.
Abre el telón: la joven madre, con falda y chaqueta tipo sastre, boquita pintada y pelo recien salido del beauty, descubre cómo los capullitos crecían y se convertía en flor. Emocionada sale a trabajar. Sabe que en 24 horas las rosas estarán abiertas como platos. Cierra el telón.
Abre el telón: la joven madre en pijamas, se prepara para tomar el desayuno y disfrutar de flores vivas. Y, ¡plop! Descubre que han desaparecido varias de las que serían su premio de la naturaleza. Cierra el telón.
Abre el telón: el Hijo Favorito de los Menores le entrega a la joven madre tres rosas de distintos colores recién cortadas. La joven madre, despeinada, se hace la sorprendida… -pero genuinamente feliz- recibe las flores mal cortadas y con menos pétalos de los que tenían originalmente las rosas de su propio rosal. Obvio que un duende sin destrezas luchó contra las espinas con una tímida tijera de cortar papeles. Todavía no era Día de Madres. Es que ni las rosas... ni el corazón de los hijos saben de calendarios. Cierra el telón.
(Foto, del Web. Ya no quedan ni rosales ni enanos en casa)

